Íntimo, Lágrimas17/02/2008 20:12

Vivo como en un sueño, tengo ganas de despertarme sobresaltada en mi cama. Tengo ganas de que esto sea una pesadilla y sólo se quede en eso, y empezar un nuevo día hace 2 semanas como si nada hubiera pasado.

El miércoles fui por primera vez sola a un hospital. Al entrar me sentía perdida y olía raro, y todo el mundo parecía mirarme. Tal vez eran los nervios, los pensamientos, la ansiedad, pero daba la impresión de que toda persona que me veía me utilizaba para autoconsolarse. Tal vez lo mío era peor. No recordaba el número, y me fui por el sitio que no era. Eran pasillos larguísimos y silenciosos, y cada dos segundos el sonido del ascensor arriba y abajo.

Carteles para no automedicarse, para denunciar en caso de maltrato, para dejar de fumar… y techos con agujeros, suelos con baldosas rotas, paredes sucias y de vez en cuando un médico. Di tantas vueltas que decidí bajar y volver a empezar desde el principio, desde aquello que recordaba. Pero ya no recordaba nada, todos los pasillos me eran iguales: me había perdido.

Decidí ir piso por piso, mirando su nombre. Era la cuarta planta, y al abrirse las puertas del asensor la vi, sentada, en pijama y con una cara que no le había visto nunca. Estaba allí, en la planta de oncología. Y jamás me hubiera gustado tanto no saber qué significa esa palabra.

Otros10/02/2008 17:25

Me he puesto mala. Supongo que he debido de resfriarme entre el miércoles y el viernes. Y digo que lo supongo por dos cosas: porque el miércoles por la tarde me pegué una carrera de mi casa al centro comercial para comparme una mochila nueva, que la otra se estaba rompiendo y, al volver a casa, estaba sudando como una cerda. Sé que no debí hacerlo, pero me destapé porque estaba acaloradísima. En cuanto al viernes, salí con una compañera a comprar el regalo de cumple de otra, y al volver a casa me pasó otra vez lo mismo.

Pero el caso es que estoy mala, y la semana que entra es la más importante de la evaluación. El viernes hice un examen de griego que para haber conservado la dignidad, tendría que haberlo dejado en blanco. Y el jueves hice uno de historia del arte en el que junté dos fotografías pensando que eran la misma iglesia por fuera y por dentro. En fin, sin comentarios.

Realmente siento muchísimo no poder hacer posts de verdad, yo misma noto cómo baja la calidad de posts en época de exámenes, pero os aseguro que tengo el cerebro reblandecido, e ideas… poquitas.

Estudios7/02/2008 20:52

Supongo que he alcanzado ese nivel. Ése en el que todo ya da igual, en el que aceptas lo que te viene sin cuestionarte por qué a ti. Aquél en el que no buscas excusas ni te las ingenias por escabullirte. Ese nivel en el que te digan lo que te digan, ya nada te parece suficiente para hacerte sentir bien por lo obtenido, pues es esto tanto para uno mismo que ningunas palabras podrían reconfortarlo. Supongo que no es lo mejor, pero desde luego es en el punto en el que yo estoy.

Hace días que vengo durmiendo fatal; tengo pesadillas y cada dos horas me despierto. El otro día incluso entre el propio sueño, me di cuenta de un fallo que cometí en el examen de latín (…!). Cuanto más hago, más tengo que hacer. A nadie se le ha ocurrido felicitarme o darme una mínima palabra de ánimo, al contrario: ya puedo haber hecho todas las cosas que si me olvido de una nimiedad, puedo estar reconcomiéndome por ello todo el día. En lo que llevamos de semana, he tenido tan sólo -y en total- cosa de unas 2h. Y estas dos horas no han sido tiempo libre, sino tiempo para comer.

Llevo toda la semana estudiando en total más de 12h diarias, ¿y se supone que debo de ser todavía graciosa y estar como la alegría de la huerta? lo siento, pero francamente en estas circunstancias yo no soy capaz. Me gustaría poder estar con Javi más de media hora diaria, y me gustaría también abrazarme a él y olvidarme de todo cuanto me rodea. Me gustaría y en cambio no puedo. Y de verdad, de verdad que lo siento.

Breves, Estudios5/02/2008 19:43

Después, examinando con atención lo que yo era, y viendo que podía fingir que no tenía cuerpo alguno, y que no había mundo ni lugar alguno en el que yo estuviese; pero que no podría fingir, por ello, que no era; y que al contrario, por lo mismo que pensaba en dudar de la verdad de las otras cosas, se seguía muy evidente y muy ciertamente que yo era; mientras que, con sólo que hubiese dejado de pensar, aunque todo el resto de lo que había en algún momento imaginado hubiese sido verdad, no tenía razón alguna para creer que yo era: conocí, por ello, que yo era una sustancia cuya esencia toda o naturaleza no es sino pensar, y que, para ser, no tiene necesidad de lugar alguno, ni depende de cosa material alguna.

DESCARTES, René. Discurso del Método. Cuarta Parte.

Después 6h de clase, 30 minutos de tiempo libre y otras 5,30h de deberes y estudios, estoy saturada.

La próxima vez, empiezo primero por Descartes.
Fotografía, Estudios29/01/2008 18:49

Coro
Foto perteneciente a 20minutos

Pero yo no salgo (se oye un “ohh” de decepción). Y no salgo porque no soy del Coro; y no lo soy porque no sé cantar. Ya tengo la belleza, demasiado sería pedir que aún encima cantara bien (se nota que no tengo abuela).

La noticia queda mucho más progre de lo que en realidad es, pero siempre mola ver algo con lo que tienes una mínima relación en un medio de comunicación (al menos a mí). Por cierto, tengo que decirlo: la chica negra de la foto es Valdione, de la que hablan en el artículo, y la conozco porque va a mi clase. He dicho. xD

Aquí la noticia.