Vida cotidiana25/01/2008 17:45

Últimamente parece que nos ha mirado un tuerto, y cada aparato tecnológico de esta familia ha ido muriendo. La lavadora se rompió y hubo que comprar otra, a mi hermana hace ya un tiempecito que se le rompió la pantalla del portátil, a mi otra hermana definitivamente se le jodió el cable del cargador de su portátil y ahora está sin batería (es decir, que no ha muerto pero no puede encenderse). A parte del portátil también se le ha jodido la cámara réflex digital, sin estar ésta ya en garantía.

Por otra parte, mi móvil ha vuelto a hacer de las suyas. Para los asiduos lectores, recordaréis la que se lió sobre estas mismas fechas el año pasado, ¿no? Para quien se haya incorporado ahora o simplemente tenga mala memoria, se me murió el teclado del Nokia. Tuve que enviarlo al SAT de mi ciudad y me lo devolvieron a mediados de febrero totalmente virgen (otro gran capítulo del blog). Pues bien, esta vez ha sido la pantalla.

Esta noche a la una me desperté del dolor de cabeza y me fui al salón a ver si se me pasaba. Estuve unos 5 minutos sin conseguir nada, de modo que volví a la cama. Estaba bastante dormida, pero recuerdo haber cogido el móvil y haber visto la hora; la 1:14. A las seis y cuarto me desperté de un sueño sobresaltada y vi el móvil con la pantalla encendida pero sin nada en ella. Apagué y encendí el aparato y seguía sin funcionar. Quité y volví a poner la batería y nada. Al poner el móvil al contraluz podía intuirse el menú y el resto de elementos de la interfaz, pero aparentemente estaba muerto.

Me cagué en todo al pensar en que me devolverían dentro de medio mes por lo menos el móvil otra vez virgen. Al volver de clase (y tras dejarle a mi madre una nota de una hoja y media explicando lo sucedido para que fuera al SAT) cogí mi móvil. La pantalla había vuelto a la normalidad inexplicablemente, y ahora sigue igual. Esperemos que no vuelva a pasar… yo quiero a mi móvil XD

Estudios, Vida cotidiana23/01/2008 17:50

Es curioso como cada uno tiene su manera de hacer las cosas. No tienen por qué ser mejores o peores, simplemente diferentes; y adaptarse al modo de hacer las cosas de otros cuesta. Cuesta un huevo. En concreto a mí me cuesta horrores. Mucha gente me dice que es porque soy demasiado perfeccionista, y es totalmente cierto… a mí es muy fácil disgustarme.

Precisamente por eso he odiado siempre los trabajos en grupo, porque soy de ésas a las que siempre les tocaba currar. Mi mayor problema es que incluso conmigo soy muy exigente, de modo que con el resto lo soy igualmente. Podría decirse que algo que realmente me saca de quicio es la gente que no sólo hace las cosas mal sino que ni siquiera le importa hacerlas así.

Hoy, sin ir más lejos, una compañera de clase me pidió mi resumen del libro de sociolingüística del catalán y me prestó el suyo para ver cómo lo habíamos hecho. Lo cierto es que no me importó, ella es una buena estudiante (incluso más que yo), además de una chica alta, guapa y “sencillamente perfecta“. El problema de esta chica (el que creo que sólo notamos las féminas, ¿por qué será?) es que no es que me haya hecho nada personalmente, pero tiene algo. Me explico: no es las cosas que me dice, sino cómo lo dice.

Obviando el hecho de que no sería capaz de cuchichear con ella ni contarle cosas realmente interesantes de mí, lo cierto es que es una alumna modelo, y sé que competente es un rato largo. Pero nuevamente le he encontrado algo; volvamos al día de hoy: le presté dicho resumen, pero la avisé de que estaba grapado, y le dije que si iba a fotocopiárselo, que llevara cuidado. Pero nada, como quien oye llover. Al volver a clase encontré mi resumen encima de la mesa, con las esquinas todas dobladas y con una grapa nueva, más grande y en otro lugar diferente del que estaba la anterior grapa.

En sí el hecho es ridículo, y hasta me sorprendo a mí misma de hacer un post sobre ello, pero me cuesta mucho creer que a alguien así pueda importarle tan poco el resultado. En lo personal yo soy un desastre, y mi mochila, bolso y carpeta dan miedo; por no hablar de mi dormitorio… pero en lo acedémico soy impecable. No pretendo ser prepotente, sólo es que en esto no tengo falsa modestia porque sé que lo soy, a veces demasiado.

Este caso podría ser uno de ellos, pero es que no es la primera vez que presto algo y me lo devuelven hecho unos zorros. En concreto tengo otra compañera que sólo va a clases de informática, y al resto va a los exámenes. Así, cada vez que se acerca un examen de griego (atiende, que este viernes tengo uno), me pide el texto -trabajamos sobre uno solamente- y me lo devuelve con otra grapa. Personas así, tengo decenas; sin contar las veces que he pasado uno de mis resúmenes a ordenador a alguien de mi clase y al día siguiente los he visto en manos de gente de ciencias, que están en otro piso diferente al mío. No quiero ni imaginarme por cuántas manos pasó.

Yo puedo ser muy impecable para mis cosas, pero precisamente porque son mías. Yo no estoy aquí para facilitarle nada a nadie; que a mí no me lo dan así. Así que he decidido que a partir de ahora no voy a dejar NADA, y quien no se sume al carro, adiós muy buenas.

Otros, Vida cotidiana14/01/2008 18:48

Últimamente me da esa sensación. Y pongo “guay” entre comillas porque no es que me lo parezca, es que no podía titular al post “Todo el mundo hace cosas fuera de lo común y muy caras”.

El caso es que una chica que conozco está preparando su “fiesta de los 18″, una tradición que sigue (ella es filipina) mediante la cual el día que cumple la mayoría de edad, se monta una fiestaza a lo bodorrio, con salón, cátering, vestidos largos, tacones, limusinas, piscina y jardín ¡y hasta amigos que vienen expresamente desde Japón para verla! En fin, una celebración elitista para gente bien.

Por otra parte, un compañero de clase ya ha enviado la beca para irse a estudiar un año a Francia, mientras que otra chica que conozco ya se fue este verano a Londres a un colegio mayor por su cuenta a practicar el idioma y a “conocer gente”. La gracieta salió por más de un milloncejo. Por si no fuera poco, otra chica que conozco ya ha decidido irse también a Londres a trabajar un año “sabático”.

Para colmo hoy me entero de que ha llegado un chico vienés a mi instituto, de intercambio. Se llama Matías (bueno, no se escribirá así, pero más o menos nos hacemos a la idea todos), habla alemán (obvio, es su idioma natal), inglés, francés y un poco de español; y sólo tiene dieciséis años.

Llamadme quisquillosa, pero todas esas cosas me hacen sentirme un poco pequeña. ¿Soy la única que ni ha hecho ni consta en sus planes el hacer cosas caras? Madre mía, ¡que yo aún no me decido a pagar los 40 euros máximo del hosting! A ver si va a tener razón Javi y soy una rácana… xD

Breves, Otros, Vida cotidiana20/11/2007 17:44

Últimamente no hago más que andar a uñas con la gente. Necesito zapatos. Necesito pantalones, los que tengo se me caen. Sí, he adelgazado…. más… Ya peso menos de 44kg. Esto es un asco, aunque supongo que da igual.

Últimamente me entra un extraño sentido de culpabilidad si no hago lo que tengo que hacer. Lo cierto es que estoy agobiada. Y lo peor es que sé que es culpa mía.

Últimamente siento como si sobrara en cualquier parte. Incluso aquí, incluso en el lugar al que podría llamar «mío». Es bastante triste a su modo.

Y sé que esto no me ayuda, sé que escribirlo y no hacer nada no hará que mi situación mejore. Lo sé, y por esto tampoco apelo una respuesta. Sé que voy demasiado por delante, y que debería dejar de ser así. Pero lo sé, y al menos eso me hace ligeramente más sensata.

Breves, Gráfica, Estudios, Vida cotidiana8/11/2007 19:05

He estado estoy muy ocupada últimamente. Apenas tengo tiempo para nada, y aunque desearía horrores estar mucho más por aquí, para hacer un post decente necesito un par de horas como mínimo, tiempo que no tengo… lo siento. Para compensar -espero-, os dejo con una idea que tuve hace un ratillo:

Drink