Otros, Consumismo4/03/2008 20:28

Hoy se supone que iba a ser un día guay. Por poco me quedo frita (dos veces), y me desperté tras una pesadilla horrible, pero hoy iba a ser guay. E iba a serlo porque hoy me hacían las fotos para la orla. Deseosa pero nerviosa por el asunto, estuve todo el día alegre y dicharachera como hacía tiempo que no estaba. Iba a seguir con mi propuesta allá donde fuera. Para colmo, canté bingo a las once y media, cuando bajamos al salón de actos para que nos hicieran las fotos y, ¡menuda sorpresa! el fotógrafo era el hermano guapo de Darek.

Estaba tremendo y era majísimo. Al llegar a mí, casi al final, pues iba por orden de lista y yo soy de las últimas, me colocó él el pelo, me dijo la pose que debía de poner y me hizo hasta cinco fotos. Un bombón de chico, y eso que a mí no me gustan los rubios…

El día había salido perfecto, desde luego, pero empezó a torcerse al llegar a casa. No había nadie y estaba todo manga por hombro. Al ver que no teníamos ni pan, salí a comprar, pero uno de los súper estaba cerrado y tuve que irme al más lejano. Me cagué de frío porque no llevaba chaqueta (ya que iba en principio a un lugar cerca de mi casa), pero conseguí volver. Y al hacerlo me encontré con mis padres, que acababan de llegar de comprar el pan. Menuda cagada.

No contenta con eso, me he empeñado en cagar más el día y me he ido -en realidad no fue voluntario- con mi padre a mirar la maleta para el viaje a Berlín. Primero fuimos al Alcampo y mientras una cosa salió bien (me compré Bic Naranja después de haber buscado como una loca), la otra salió mal. Empezamos a mirar, y yo me enamoré de una maleta. No era una maleta cualquiera, era la maleta más bonita que hayáis visto jamás.

Era de un tamaño normalito, roja con flores surfistas rosas, y sólo costaba 15,65€, pero a mi padre no le gustaba. Según él, ni tenía ruedas adecuadas, ni era dura ni robusta. En definitiva, salimos de allí con las manos vacías y yo con un vacío también, el de no tener la maleta. Fuimos al Carrefour y mi padre acabó decantándose por una, a mi parecer cara, azul oscuro y desde luego nada parecida a la otra.

Llegamos a casa, yo con un bajón increíble, pues era mi palabra contra la suya, y como ni siquiera he viajado no sé qué es lo mejor. Mi hermana y mi madre le dijeron a mi padre que la maleta era para un par de usos; es decir, que no tenía que ser ni dura ni resistente, que seguramente acabaría en la basura. Él se enfadó y mi hermana también, toma regalito ahí.

Yo me puse fatal y me entraron más ganas de la maleta. Así que al final volvimos al Alcampo, pero ya no estaba. Allí estaba yo, con ganas de llorar de la rabia y del asco que me estaba ya dando el tema de las maletas, y al mismo tiempo comiéndome el coraje de pensar que cualquier chavala tendría la maleta. (Ah, un apunte, justo después de enterarme de que no estaba la maleta, me he encontrado con mi profesor de Historia).

Sé que puede ser muy de niñata, pero os aseguro que yo quería ésa. Ésa y no otra, sólo ésa. Hemos ido a un par de chinos de aquí cerca, pero las maletas son parecidas a la que ya tengo (la cara del Carrefour), sólo que mucho más baratas. Si me dan a elegir me da igual, es escoger entre caca y mierda, así que me quedo con lo mismo.

He llegado, rabiosa, y más rabiosa aún de no poder expresar mi rabia. Le he hecho una perdida a Javi para hablar con él y desahogarme, y la vocecita dulce de la chica de Orange me ha dicho que sólo puedo recibir llamadas. Traducción: estoy más pelada que las ratas.

El ordenador estaba ocupado, por lo que no podía hablar con él, y el teléfono fijo lo mismo, así que me he querido tirar por el balcón. Pero lo mejor no es eso, sino que cuando por fin he podido hacer una perdida desde el móvil de mi madre me he dado cuenta: Javi está en el dentista.

Otros10/02/2008 17:25

Me he puesto mala. Supongo que he debido de resfriarme entre el miércoles y el viernes. Y digo que lo supongo por dos cosas: porque el miércoles por la tarde me pegué una carrera de mi casa al centro comercial para comparme una mochila nueva, que la otra se estaba rompiendo y, al volver a casa, estaba sudando como una cerda. Sé que no debí hacerlo, pero me destapé porque estaba acaloradísima. En cuanto al viernes, salí con una compañera a comprar el regalo de cumple de otra, y al volver a casa me pasó otra vez lo mismo.

Pero el caso es que estoy mala, y la semana que entra es la más importante de la evaluación. El viernes hice un examen de griego que para haber conservado la dignidad, tendría que haberlo dejado en blanco. Y el jueves hice uno de historia del arte en el que junté dos fotografías pensando que eran la misma iglesia por fuera y por dentro. En fin, sin comentarios.

Realmente siento muchísimo no poder hacer posts de verdad, yo misma noto cómo baja la calidad de posts en época de exámenes, pero os aseguro que tengo el cerebro reblandecido, e ideas… poquitas.

Otros, Vida cotidiana14/01/2008 18:48

Últimamente me da esa sensación. Y pongo “guay” entre comillas porque no es que me lo parezca, es que no podía titular al post “Todo el mundo hace cosas fuera de lo común y muy caras”.

El caso es que una chica que conozco está preparando su “fiesta de los 18″, una tradición que sigue (ella es filipina) mediante la cual el día que cumple la mayoría de edad, se monta una fiestaza a lo bodorrio, con salón, cátering, vestidos largos, tacones, limusinas, piscina y jardín ¡y hasta amigos que vienen expresamente desde Japón para verla! En fin, una celebración elitista para gente bien.

Por otra parte, un compañero de clase ya ha enviado la beca para irse a estudiar un año a Francia, mientras que otra chica que conozco ya se fue este verano a Londres a un colegio mayor por su cuenta a practicar el idioma y a “conocer gente”. La gracieta salió por más de un milloncejo. Por si no fuera poco, otra chica que conozco ya ha decidido irse también a Londres a trabajar un año “sabático”.

Para colmo hoy me entero de que ha llegado un chico vienés a mi instituto, de intercambio. Se llama Matías (bueno, no se escribirá así, pero más o menos nos hacemos a la idea todos), habla alemán (obvio, es su idioma natal), inglés, francés y un poco de español; y sólo tiene dieciséis años.

Llamadme quisquillosa, pero todas esas cosas me hacen sentirme un poco pequeña. ¿Soy la única que ni ha hecho ni consta en sus planes el hacer cosas caras? Madre mía, ¡que yo aún no me decido a pagar los 40 euros máximo del hosting! A ver si va a tener razón Javi y soy una rácana… xD

Íntimo, Otros, Estudios11/12/2007 20:52

Sé que llevo muchísimo tiempo sin postear (aunque los que me tengáis en twitter podéis ver que estoy un poquito más por ahí), pero os aseguro que no he tenido tiempo para nada. Últimamente mi creatividad está dormida, ya que para el poco tiempo que tengo libre, me gusta pasarlo o haciendo cosas útiles (es decir, más trabajo) o descansando.

Y es justo en este punto en el que he empleado más tiempo este puente. Javi ha venido a verme, y hoy además hacemos dos años. Para la poca gente a la que le pueda interesar este dato, lo cierto es que no sólo ha sido un puente fantástico, sino que además me ha hecho recargar pilas.

Reconozco que estoy cansada, muy cansada de llevar este ritmo. La “felicidad navideña”está ya haciendo mella en mí, y espero que dentro de dos semanas pueda ofreceros cosas más o menos dignas para vuestro deleite. Mi situación ahora es muy monótona, estoy vendiendo papeletas a 2€/ud para el viaje de fin de curso a Berlín (por cierto, ¿alguien me compra una?, sorteamos una cesta, como es típico), los deberes que me ponen me siguen consumiendo y el hecho de que a las cinco y media esté anocheciendo me quita las fuerzas…

Poco más puedo contar, salvo que espero que por aquí aún pase alguien y me digáis también qué es de vuestra vida. Yo, por mi parte, confío en empezar a tener vida en breves… ;)

Breves, Otros, Vida cotidiana20/11/2007 17:44

Últimamente no hago más que andar a uñas con la gente. Necesito zapatos. Necesito pantalones, los que tengo se me caen. Sí, he adelgazado…. más… Ya peso menos de 44kg. Esto es un asco, aunque supongo que da igual.

Últimamente me entra un extraño sentido de culpabilidad si no hago lo que tengo que hacer. Lo cierto es que estoy agobiada. Y lo peor es que sé que es culpa mía.

Últimamente siento como si sobrara en cualquier parte. Incluso aquí, incluso en el lugar al que podría llamar «mío». Es bastante triste a su modo.

Y sé que esto no me ayuda, sé que escribirlo y no hacer nada no hará que mi situación mejore. Lo sé, y por esto tampoco apelo una respuesta. Sé que voy demasiado por delante, y que debería dejar de ser así. Pero lo sé, y al menos eso me hace ligeramente más sensata.