Mala leche31/10/2005 12:51

Hace unos días Ángel y Lucía tuvieron un accidente de tráfico. Por suerte no pasó nada, pero el coche aún no se lo han devuelto. Anteayer a Dani y Blanca -y cía- les robaron con navaja en mano. Y ayer, para rematar la jugada, nos robaron el coche.

Así que sólo falto yo. No quiero repetirlo tanto para que no se haga realidad, así que no lo haré. Pero vamos.. que o caigo yo o soy la que se salva de la familia

Siento si no era un post que esperábais, pero francamente creo que lo estoy llevando con seriedad y sin dejar llevarme por mis impulsos.

Feliz Halloween 2005

Escuchando: Nada
Sintiendo: Que voy a ser la siguiente, aunque suene peliculero.

Mala leche16/08/2005 18:04

Hoy estoy de mala leche. Me he levantado con el pie izquierdo o yo qué sé, pero estoy más rebotá’ que las pelotitas de goma ésas de centímetro y medio de diámetro. Alguien me ha dejado caer y ahora voy dándome de ostias por todos lados.

Estoy con el mono. Ya no como entre horas, ni tomo patatas fritas -especialmente Cheetos Pelotazos.. que me comía yo sola una bolsa entera en veinte minutos- ni tampoco tomo helados de más, ni chocolate, ni bollería, ni galletas.

"Vivo" a base de Aquarius y chicles Trident. Antes tenía con sabor a fresa, pero se me acabaron.. así que ahora me toca pulirme los cuatro paquetes con unas diez grageas dentro.

Si tengo hambre, lo que hago es mascar chicle -dos o tres, depende las ganas que tenga de comer-, meter y sacar la cadena de mi boca -la meto, y luego me doy cuenta de que también he decidido dejar esa manía- e ir derecha a las uñas… recordando, de rebote, que también he decidido dejar de comérmelas.

El caso es que de esto último hace ya más de cuatro meses que empecé.. y ahora que empiezan ligeramente a crecer más duras, pues sería una pena volver a lo de antes.

De todos modos, cuando estoy en niveles extremos, me busco cosas que hacer que me lleven mucho tiempo: empezar cosas que sé que no voy a terminar, escuchar música hasta que yo misma me harto de lo que estoy haciendo, dar vueltas por casa, ver Fruits Basket (en cuanto se me baje el 12, tendré casi dos horas de entretenimiento, en las cuales ni me acordaré de comer -ni comida, ni uñas, ni cadena-), cotillear por los perfiles y espacios de mis contactos, pasar por el blog de Lucía, aunque sé de sobra que no está -joder, estoy durmiendo en su cama.. como para no haberme dado cuenta ¬¬-, ver películas…

En fin, que me siento como Charlie, de Perdidos… hoy Mamá ha ido a comprar, así que acaban de soltar a una niña en una tienda de chucherías… como Charlie, ayer (quien no vea Perdidos, que no trate de entender esto).

Recordatorio: queda hoy exactamente un mes para que empiece el instituto otra vez.

P.D: Cuando empecé el post, de repente el ordenador dijo adiós y se reinició.. si te digo yo que llevo un día.. :S

Escuchando: La puta de la cabra (El chivi) <-Sí, también recupero cosas que creía olvidadas.. en Cd’s, carpetas perdidas, discos duros..
Sintiendo: Calor… y que quiero comer..

Mala leche14/08/2005 04:33

Durante la adolescencia el mundo parece ir despacio, se ralentiza. Hasta el mínimo grano de arena te pesa. Y los días se hacen largos, se eternizan y hasta llega a parecer que duran, no veinticuatro, sino cuarenta y ocho horas. Y la gente, sin darse cuenta, empieza a tener mínimo cinco años de días espesos.

Pagándolo de diferentes maneras y a diferentes personas. Hay quien lo disimula mediante el deporte, hay quien se desahoga con l@s amig@s, hay quien se dedica a malmeter.. y hay quien tiene ataques de ira, estrés y llora. Ese último caso es el mío.

Cuando, por fin, parece que los efectos de la adolescencia que, yo nunca he bebido, pero imagino serán como una resaca a lo bestia, se calman.. entonces todo va deprisa. El mundo, las personas, el tiempo.. Y antes de que te des cuenta ha pasado una hora, dos, tres..veinticuatro y otro día más.

La gente camina rápido, se te cruzan, ni te miran a la cara y pretenden que lo entiendas. Te acabas de meter en la boca del lobo. Pero poco a poco sobrevives, y te vas dando cuenta de que no se está tan mal. Hasta que llega el día en que cumples los 30.

Y entonces, te permites el lujo de poder decirle a una catorceañera que se dé a sí misma tiempo. Y, de paso, le sueltas -no precisamente de manera sibilina- que lo normal a su edad es estar tonteando con chicos, perdiendo el tiempo en los bancos de los parques por la tarde, y saliendo de marcha.

Total… lo que has hecho en la adolescencia suele reflejarse en tu yo futuro. Y si le dices eso.. es porque no concibes que haya gente que odie con todas sus fuerzas salir.

Atento, mundo: odio a la gente que le gusta salir y me llama para ello, a l@s que dicen que es algo normal y que quien no lo hace es raro y a quien cree realmente que el alcohol NO es un depresivo.. si no todo lo contrario. . ¿Captado? No tengo nada en contra de aquellos que salen porque quieren… pero que no me toquen las narices..A ver si nos vamos entendiendo, ¿eh? que me canso de repetirlo…

Escuchando:Nada
Sintiendo: ¡¡Calor!! Y que se me están hinchando las narices ya..

Mala leche5/07/2005 00:15

No es que yo sea una mala pécora, que disfruta jodiendo a los demás y desea hacerle la vida imposible a la gente. No es que me encante y viva para tratar mal a las personas; no es eso.

Es simplemente que soy una antisocial y no me gusta cierta gente. No me gusta que me llamen por teléfono… pero ni siquiera para preguntarme los deberes. No me gusta que me interrumpan cuando estoy haciendo algo y no pueda cortar la conversación por más que lo intente. No me gusta que cuenten conmigo para quedar. No me gusta que me insistan para quedar. No me gusta que me chantajeen para quedar. No me gusta quedar con cierto tipo de personas.

No me gusta que la gente cuente conmigo para cosas que ni me van ni me vienen. Cosas que no me incumben y de las que, aún encima, debo hacerme responsable yo. No me gusta que se piensen que soy una santita mojigata que asiente a todo y se deja mangonear. No me gusta, leches.. y punto y final.

Ah, por cierto.. tampoco me gustan los trabajos en grupo.

Escuchando:La cal (Fábula)
Sintiendo: Rabia, ¡qué coño!

Mala leche31/05/2005 17:36

¿Y ahora qué es lo que se supone que debo hacer? ¿Me enfado contigo y tenemos una discusión de las gordas? ¿Me echo a llorar y dejo que me jodas toda la semana? ¿Paso de ti, me compro un despertador y ya está? ¿Qué, que es lo que hago?

Una de las putadas de ser la pequeña es que siempre se piensa en mí como la culpable de todo y que para los demás mis palabras son poco creíbles. Especialmente para mis padres. En realidad yo ya estoy acostumbrada a esto, pero eso no quiere decir que no me joda… así que… desde aquí voy a decir algo que sé que es muy probable (aunque últimamente ya no se sabe) que no llegue a los oídos de las personas a quienes van dirigidas las siguientes palabras:

El hecho de que no me altere ni llore, no quiere decir que no tenga una reacción a lo que acaba de ocurrir. Porque sí, la tengo… y la verdad es que si entraseis en mi mente no os gustaría nada de nada. Si hay algo que he ido aprendiendo con el tiempo es que puedo poner verde a quien me salga de los cojones mientras no me escuche; es decir, conmigo misma. Así que, sí, me habeis jodido; los dos. Y para chulos vosotros, chula yo; no te jode… Y creo que ya está bastante clarito.