Angelatina, Gráfica, Fotografía, Cumpleaños26/11/2007 20:22

Feliz cumpleaños

Lo necesitaba. Necesitaba que al menos un día saliera bien, ya que llevo una temporada que todo es un asco. Hoy ha sido un día perfecto; de hecho, desde el viernes 23 todo ha salido a pedir de boca.

Justo el viernes fuimos mi hermana y yo al nuevo Corte Inglés de Elche. No compramos nada, salvo una Ragazza con un 15% de descuento en una compra de 30€ o superior. Volvimos de rositas, aunque esa misma noche cenamos en el Vips (yo unos magníficos spaghetti) y vimos Encantada. Creyendo que iba a ser una película que me iba a pasar sin pena ni gloria, resultó que me gustó muchísimo. Supongo que es muy criticable, pero me gustó volver a sentir la alegría de las historias de amor de los cuentos :P

El sábado terminé por fin el trabajo de Nada, de Carmen Laforet. Definitivamente mi hermana llevaba razón: no pasa nada. Comí pizza y me dieron los regalitos de mi cumple: tres camisetas, dos pantalones, un par de zapatos y una sudadera. ¡Ah, y 130€!

Hoy me han dado tres notas, y todas han sido buenas. La más baja, un 7.6, y teniendo en cuenta que de 32 personas hemos aprobado 6, puedo sentirme muy orgullosa de esa nota. El primero en felicitarme, mi nene. La última (de momento), mi suegra :)

Fotografía, Estudios, Vida cotidiana24/10/2007 19:57

Examen de Lengua

La verdad es que ni yo sé por qué había ese ambiente de nerviosismo. El hecho es que incluso yo (y ya es decir) estaba nerviosa, con cierto tembleque en las manos, y quedándome en blanco por momentos. Tal vez era el hecho de tener que reunirnos ambas clases, ciencias y letras, el que hacía que el examen pareciera mucho más importante de lo que en realidad fue, pero el caso es que no había nadie en el salón de actos que no estuviera con apuntes en las manos, repasando en el último momento.

Personalmente, y como bien había predicho justo antes de pasar el umbral de la puerta, en cuanto tuve el examen entre mis manos y leí la primera pregunta, los nervios se me fueron. No porque en particular la primera fuera fácil, ni tuviese la seguridad de “sabérmela“, sino por el mero hecho de que la anestesia que parece que mi propio cuerpo produce en momentos así empezaba a dar resultado.

Habían pasado más de quince minutos y yo aún estaba leyéndome el texto. Veía cómo escribían los demás, y por un momento de “locura” (en realidad fue ensimismamiento), creo que hasta oí el sonido de los bolígrafos al escribir casi contra las mesas del aula de música, que son las que hay en el salón de actos. Terminé de leer el texto; me bloqueé, no podía salir de mi “parálisis”, no pensaba, no parpadeaba, no recordaba nada y ahora ni tan siquiera escuchaba. No sé cuánto tiempo fue, aunque lógicamente a mí me parecieron siglos.

Supongo que debió de ser cuestión de segundos, quizá como mucho fue un minuto. Y volví, de pronto, directamente escribiendo. «El texto puede ser dividido en tres partes…», comencé, y me puse a escribir como si la vida me fuera en ello, asombrándome a mí misma de la fluidez mental y la verborrea que tenía en ese momento, sobre todo después de haber estado ida durante un momento. Igualmente me dejó perpleja mi espantosa letra y cómo me iba doblando hacia arriba y hacia abajo (cosa que no me suele pasar, y menos en un examen), aunque lo olvidé y seguí con el examen.

Cuando me quise dar cuenta había tocado el timbre. Habían pasado 50 minutos y yo todavía estaba en la pregunta primera (en la primera, también, parte de ésta). Momentáneamente volví a sentir cierto nerviosismo, aunque fue una falsa alarma, ya que pude controlarlo al concienciarme de que todavía me quedaban 50 más (el positivismo ante todo).

Extrañándome a mí misma llegué a la sintaxis más rápido de lo que creí que llegaría, y aquello salió con tal alegría que pensé mal y creí que no podía ser tan fácil. Miré el reloj, de pronto eran casi las dos y media. Releí unas cuatro veces mi propio examen, y yo misma reconozco que me perdí en mi comentario de texto (y no hay que ser un Sherlock para darse cuenta de que esto jamás va a poder ser buena señal).

Me levanté y dejé mi examen en el montón en el que el resto de gente los había ido dejando. Recogí mis bolígrafos (en realidad sólo había utilizado uno), metí mis cosas en la mochila, me puse las chaquetas, la mochila a los hombros, cogí el examen y justo en ese momento sonó el timbre. Por los pelos.

Al salir, esperando no encontrar a nadie, vi justo lo contrario: una marabunta de gente en un espacio de 2x2, chillando (di gracias de que el salón de actos estuviera insonorizado) y comentando qué habían puesto ellos, algunos con buenas caras y otros con no tan buenas caras.

Llegué a casa sobre las tres y cuarto, sudando, y con el examen en la mano, las ganas de contar lo más importante que me ha pasado hoy eran terriblemente deliciosas, y obviamente no podía dejar escapar hacer un post sobre algo así. Ahora crucemos todos los dedos para que la experiencia haya sido positiva.

Fotografía, Estudios, Vida cotidiana17/10/2007 20:22


Hay días en los que una no está inspirada. Bien por cansancio, bien por -justamente- ideas que le rondan la mente. Hoy no es mi día, pues me encantaría cerrar los ojos y despertarme dentro de 5 años.

Breves, Mala leche, Fotografía, Vida cotidiana15/10/2007 20:44

mcdonalds

El post será breve, porque en sí mismo el momento que ha causado que lo escriba también lo fue.

Detesto que la gente te mire raro por los gustos que tienes. No estoy hablando sólo con respecto al tema al que me suelo referir (ya sabemos lo que les gusta a los adolescentes de hoy en día), sino a cosas simples.

Señores… ¡no me gusta la comida del McDonald’s!… ¿y qué?

Críticas, Fotografía, Estudios25/09/2007 18:35

Apuntes

Creo que tengo a alguien a la cola.

Y digo “creo” para darme unas pocas esperanzas de que no sea así, porque es algo que me da bastante rabia. Al principio creí que sólo fue un vistazo. Luego creí notar cómo me apartaban el brazo sutilmente. Hoy ya he visto a las personas en cuestión copiando literalmente mis apuntes.

Vuelvo con una de mis reflexiones que no llevan a ninguna parte.

¿Soy la única a la que le han copiado alguna vez los apuntes mientras estoy tomando apuntes? Yo creo que no; así y todo no deja de ser molesto a rabiar. A mí no me importa que la gente me copie los apuntes ¡siempre y cuando me deje tomarlos primero!

Donde más copio siempre es en historia del arte y en filosofía, y resulta que el hecho de verme mirar al profesor al mismo tiempo que copio, frustra a la gente que me rodea. Ya me lo han dicho en un par de ocasiones, que justo el verme copiar cuando, según ellos, no hay nada que copiar, es algo que los supera.

Pues bien, en lugar de cambiarse de sitio (si tanto les molesta, es lo suyo), la reacción lógica (el ser humano es asíN) es justo la contraria: arrimarse más a mí y copiarme TODO. Repito que no me molesta que lo hagan después, pero sí durante. Yo también me pongo “nerviosa” de tener tantas cosas que apuntar, de escuchar, retener información y dejar todo por escrito al mismo tiempo que comprendo lo que me explican. Por supuesto, yo también soy humana.

No contentos con copiar todo tal cual, letra por letra y hasta con las comas y los tachones en los mismos sitios (), aún encima me espetan que no comprenden lo que escribo, que tengo mala letra, me preguntan el significado de mis propios apuntes

Creo que es lo normal que cada persona haga unos apuntes para sí mismo y que, por tanto, haya abreviaturas, notas aparentemente incoherentes… pues bien, he recibido varias quejas de estos individuos, y al final los que me están frustrando son ellos. Yo hago mis apuntes como me da la puta gana Sí, he dicho puta.

Al que no le guste, ajo y agua. ¡Que aprenda la gente a hacer lo que debe, coñe!