Después, examinando con atención lo que yo era, y viendo que podía fingir que no tenía cuerpo alguno, y que no había mundo ni lugar alguno en el que yo estuviese; pero que no podría fingir, por ello, que no era; y que al contrario, por lo mismo que pensaba en dudar de la verdad de las otras cosas, se seguía muy evidente y muy ciertamente que yo era; mientras que, con sólo que hubiese dejado de pensar, aunque todo el resto de lo que había en algún momento imaginado hubiese sido verdad, no tenía razón alguna para creer que yo era: conocí, por ello, que yo era una sustancia cuya esencia toda o naturaleza no es sino pensar, y que, para ser, no tiene necesidad de lugar alguno, ni depende de cosa material alguna.
DESCARTES, René. Discurso del Método. Cuarta Parte.
Después 6h de clase, 30 minutos de tiempo libre y otras 5,30h de deberes y estudios, estoy saturada.


Añádeme a del.icio.us


Qué bien me cae Renato. Espero que me haya ayudado a aprobar su examen.
Estaba mal de la cabeza, el pobre hombre. Eso del genio maligno demuestra que era un paranóico.
Comment by auster — 5/02/2008 @ 21:48
Ufff, NOOOOOO!!
Dios, mañana tengo clase de filosofia a primera hora, y vamos a dar precisamente a Descartes, precisamente ESA parte xD
Empiezo a odiar este curso, mañana tengo un examen, la semana que viene cinco y a la otra tres…
Comment by Paco — 7/02/2008 @ 22:21