
Hay días en los que una no está inspirada. Bien por cansancio, bien por -justamente- ideas que le rondan la mente. Hoy no es mi día, pues me encantaría cerrar los ojos y despertarme dentro de 5 años.

Gustos socialmente no aceptados

El post será breve, porque en sí mismo el momento que ha causado que lo escriba también lo fue.
Detesto que la gente te mire raro por los gustos que tienes. No estoy hablando sólo con respecto al tema al que me suelo referir (ya sabemos lo que les gusta a los adolescentes de hoy en día), sino a cosas simples.
Señores… ¡no me gusta la comida del McDonald’s!… ¿y qué?
Hoy me he encontrado con un chico al que no veía desde hacía 4 años.
El chico en cuestión se llama Antonio (de hecho, recuerdo su nombre completo todavía), y fue compañero mío en 2º de E.S.O. Para quien aún no lo sepa, 2º fue mi peor año, la adolescencia en su máximo apogeo, lo pasé francamente mal y es un año que sólo merece la pena recordar por 3 personas: el profesor de lenguaje (que era sublime, y TODO el mundo puede decirlo), César (un chico con el que aún mantengo contacto) y Antonio, al que he vuelto a ver hoy.
Cuando pasamos a 3º, Antonio se cambió de instituto y dejé de verlo. Hablábamos por messenger, pero muy poco. Un día, sin más, me pidió perdón por todo lo malo que pudo haberme hecho (la verdad es que a veces era MUY majo y otras era MUY insoportable :P), y a partir de entonces comenzamos a hablar más.
Poco a poco me fui enterando de cómo le iba en clase, de qué estaba estudiando, de cómo conoció a su novia y de varias cosas más. En 4º, hace 2 años, tuvimos una excursión al Instituto Ferial de Alicante, donde se reunían todas las universidades y escuelas, para “recolectar” información sobre qué hacer de nuestras vidas al terminar la ESO. Ese mismo día, al hablar con él por messenger, me comentó que se había encontrado con mis mejores peores amigas en la IFA, pero que a mí no me había visto. Desde ese día hasta hoy, apenas hablamos. Igual que vino la “racha” del buen rollo, se fue.
Hoy me he levantado a las once. Ayer estuve comprando los regalos de Javi (sí, voy con retraso, ya lo sé xD), y resulta que hoy tenía que volver para cambiar una cosa y además mi padre tenía que hacer la compra para el resto de la semana. Obviamente, fuimos los tres: mis padres y yo.
Nos encontramos en pleno Alcampo. Al principio sólo oí la voz de un chico diciendo “Ángela”, pero como había visto a una niña a su aldededor, y para mí la voz de Antonio era la que tenía con 13 años (y ahora, como es lógico, le ha cambiado xD), pues pensé que se refería a la nena. Pero no, era a mí.
Creo que supo que era yo del mismo modo que yo supe que era él. No había cambiado prácticamente nada, salvo en que ahora es más alto que yo (:P). Nos dimos dos besos y comenzamos a hablar de qué tal nos iba a cada uno. Me contó que ya ha empezado el bachillerato, y me preguntó sobre la gente que teníamos en común. Estuvimos hablando de mis mejores peores amigas, y estuvo francamente simpático.
Apenas podía reconocerlo, ya que yo lo recordaba como un Chicho Terremoto de carne y hueso: bajito, moreno, mellado y todo el día levantando faldas. Me comentó que hacía tiempo que no me conectaba (la verdad es que la cuenta la tengo muy dejada, lo reconozco),y que volviera a hacerlo, que tenía ganas de seguir hablando conmigo.
Nos despedimos, y mi madre y yo seguimos haciendo la compra y buscando a mi padre (que andaba de “expedición” por los pasillos de pan bimbo). Al salir del Alcampo e ir de camino al parking, me encontré con otro chico que conozco (aunque a éste lo conozco de menos, ¡y lo vi ayer! :P).
De todas las cosas que pensé que podrían pasarme hoy, la que menos me esperaba era ésta. Hace poco me acordé de él y mira tú por dónde… ahora sólo me falta encontrarme con Sergio (un chico que conocí en primero), que el otro día me acordé también de él.. xD
Por cierto, ya tenemos los regalos de Javi, sólo falta envolverlos ;)
(P.D para Javi: si no te gustan, te aguantas xD)