Llega el otoño, y con él, mis pajas mentales (sí, he dicho paja). Hoy ha empezado Gran Hermano y a pesar de que sé que no debería haberlo visto, lo he hecho y está teniendo graves consecuencias. Lo único que he conseguido sacar en limpio son dos cosas que por descontado ya sabía y esta noche se me han reafirmado:

1.-
Realmente detesto a Mercedes Milá (lo siento, Merche, eras mi candidata número 6, pero…)

y 2.- La gente se quiere demasiado.

Por supuesto me estoy refiriendo a las individuas que han entrado (¿a qué si no? xD).

Donde yo veo un engendro de Rocío Madrid en sus peores épocas y un jovenzano Miguel Bosé, con un bigote que apostaría mi brazo izquierdo a que afeita a pelo, Amor ve en sí misma una auténtica sex-symbol que se lleva a los hombres de calle con su mirada. Al menos asume que lo que no los vuelve locos es su sensual boca… o.. bueno.. quizás locos sí los vuelve.

Esto me hace cuestionarme sobre si son este tipo de chicas las ilusas o yo la poco espabilada. Me explico: aquella persona que me conozca mínimamente, sabrá que no es que esté precisamente orgullosa de mi físico. No creo que sea un cardo, ni tampoco una playmate. Supongo que soy del montón, pero sencillamente no me gusto.

Creo que en realidad tengo demasiado pudor, y la forma de ser de chicas como ésta que he mencionado me hace dudar de si ellas tienen algo de esto. ¿Cuando repartieron autoestima me quedé durmiendo, o son ellas las que se quedaron sin sentido del ridículo y sin decoro?

Esto me hace cuestionarme bastantes cosas…