Miqui Puig y Jorge Flo me persiguen

Hoy he tenido un sueño raro de cojones.

En primer lugar, aparecían Miqui Puig y Jorge Flo… bizarrismo puro y duro. Por alguna extraña razón, estaba yo por el Alcampo a las diez de la noche, cuando de pronto una voz femenina anunciaba el cierre de los grandes almacenes y del propio supermercado. Apagadas totalmente las luces, una masa de gente y yo salíamos en plan estampida por una salida de emergencia.

*¿No había puertas normales? ¿Por qué apagar de pronto y no dejar al menos una lucecilla? ¿Las dependientas vivían en el centro comercial?*

Al salir, aquello era el Polígono Industrial del Pla de la Vallonga (?) y me encontraba con un ex-compañero de clase al que detesto. De pronto un pastor alemán y su dueño neonazi pasan por mi lado. El perro se me lanza y a pesar de que noto que me está mordiendo, yo ni sangro (soy asín).

Por miedo al perro, doy un par de pasos hacia atrás y me choco contra el susodicho ex-compañero, quien me da un empujón y me deja en medio de la carretera.

*Ahora entendéis por qué lo detesto*

Incomprensiblemente, trato de volver al centro comercial, que sigue estando a pesar de ser una zona industrial. Como es obvio, la puerta está cerrada, pero yo me empeño y sigo queriendo entrar. Aquí es cuando entran en escena Miqui Puig y Jorge Flo, los cuales amablemente me ayudan a abrir la puerta.

Yo les doy las gracias y entro; todo sigue a oscuras, y como soy muy lista, me tropiezo y me caigo al suelo, que ahora está bañado de una sustancia que quiero creer que son natillas de chocolate. Para mi sorpresa, los dos tipos me han seguido todo el trayecto.

Aquí hay una laguna.

Aparezco yo, en camisón rosa y zapatillas de deporte (*Para salir corriendo, ¿tal vez?), al más puro estilo Lily Allen de palo. Estoy en la calle de antes, y Miqui Puig y Jorge Flo siguen a mi lado. Intento volver a entrar pero esta vez es del todo imposible (?). Miro el reloj (*Que antes no tenía*) y veo que son casi las seis de la mañana. Como no tengo nada que hacer, empiezo a morderme el pelo (??).

Pasado un rato, Miqui y Jorge Flo me declaran su amor pasional y yo estoy con cara de baldosa. Vuelvo a mirar la hora y son las diez menos cuarto de la mañana. Al darme la vuelta, compruebo que el centro comercial ha vuelto a abrir sus puertas, pero no hay nadie. Consigo entrar dentro y veo que una familia vive allí.

Están entre Pimkie y la tienda de Mayoral, sentados en un sofá estilo Vichy (como los zapatos que tenemos iguales) todo roñoso. Un señor gordo y anciano me mira desde el sofá, y pronto recogen los bártulos. Al darme la vuelta, me doy cuenta de que Miqui y Flo siguen conmigo y no se han largado todavía.

No recuerdo nada más del sueño (y de esto me he ido acordando durante todo el día, ¿eh?), pero desde luego no quiero más… Es probable que el hecho de estar en el centro comercial venga por mis ansias de rebajas. Que el detestable compañero de clase apareciera porque, de hecho, la última vez que fui al Alcampo me lo encontré. Obviamente, Miqui y Flo salieron de mis horas delante de la tele, pero… ¿qué pintaba el pastor alemán y el dueño neonazi?

Cómo es la mente humana…