Ayer, hablando con Javi, me di cuenta de que no tengo ni idea de qué hacer de aquí a dos meses, que será cuando acabe las clases.
La idea que todo el mundo tiene de mí es de una alumna aplicada que saca buenas notas. La mayor parte de mis profesores ya se llevaron una buena sorpresa cuando se enteraron de que no iba para ciencias. Ahora, por suerte, eso está superado.
Durante toda mi vida he tenido varios “proyectos” en mente que me hubiera encantado llevar a cabo. Como cualquier niña, quise ser profesora, pero luego me di cuenta de que pasaba de opositar y enfrentarme a mocosos cada mañana. También quise ser doctora, pero pronto me di cuenta de mi “don” para la ciencia y desistí.
Luego tuve otra etapa, en la que aspiraba a carreras universitarias diferentes: derecho, ciencias políticas y de la administración, arquitectura, arqueología, periodismo… pero nada me valía.
Ahora mismo estoy liada simplemente con lo que voy a cursar el año que viene. Ayer noche, como no me dormía, me puse a ordenar mi estantería-mesita de noche y encontré información de carreras universitarias que, tal vez, no me quedan tan lejos… pero no tienen salidas.
También es cierto que estuve mirando algunos módulos, pero me da la sensación de que o no valgo para ellos o no tienen salidas o no pasaría la prueba de acceso. Ya ves, qué negatividad.


Añádeme a del.icio.us

