Llevo unos días que no paro, especialmente con la dichosa historia.
Para empezar, vino Santi, un chico que está haciendo el CAP para darnos tres clases sobre la revolución rusa. El lunes estuvo bastante nervioso -cosa que entiendo- porque era su primera clase, pero ayer y hoy ha estado mucho mejor y creo que todos nos hemos enterado -en general- del tema.
Hoy me entero de que por el tema que nos ha dado Santi, tenemos que hacer un “resumen” y entregárselo mañana (va a nota). Además, el departamento de historia ha hecho un concurso (en realidad es algo como “a ver quién sube más nota“) sobre la IIª República y la Guerra civil española, y yo, como soy tonta, voy y me apunto.
Quitando todo esto, hemos tenido que hacer también un trabajo sobre historia oral con personas mayores para que nos contaran cómo vivieron ellos la IIª República, la Guerra civil y la posguerra. El problema de una servidora es que no tiene relación alguna con gente mayor de 50 años. Así, me quedé sin persona a la que preguntar hasta hace muy poquito.
Además tuve que “compartir” (esto suena fatal) a la señora con Jose y Carolina, los cuales se callaron como putas y me cargaron el muerto (qué poco tacto por mi parte usar esta expresión, pero es que viene que ni pintada). Tuve que hacerle yo toda la entrevista a la señora que, por si fuera poco, llevó una buena vida porque sus padres eran gente de bien.
Su padre era demasiado mayor como para ir a la guerra, su hermano era demasiado pequeño, ella es soltera de toda la vida, nunca se cambió de casa, no pasó hambre, no vio morir de forma violenta a nadie, no sintió miedo… también es mala pata.
Al volver, conté todo esto y mi madre acabó preguntándole a una vecina que tenemos en el segundo. Ella vino a casa y no tuve ni que preguntarle, lo soltó todo sin más. Ahora lo que me queda es organizar la información de manera coherente, presentar el trabajo y, con la misma información (de mi vecina) hacer un relato para presentarlo al concurso literario del departamento de lengua y literatura.
¡Ah, casi lo olvidaba! Esta tarde tengo que ir al centro comercial a patita -el bus deja lejos- a comprar más regalos para Carla, recargame 10 euros y mirarme pantalones para mí porque he adelgazado misteriosamente y se me caen todos los que tengo (debo comprarme uno de ginnasia a pesar de que sólo me quedan 2 meses y poco más de clase).
Todavía tengo que recoger mi cuarto, resumir 2 temas de historia, estudiar griego, comprarme La vida es sueño y otras cosas más. Qué fácil era todo antes… ¡y lo que me queda!





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