Lágrimas26/06/2005 02:21

Con frecuencia, antes de salir de casa, pienso en si será la última vez que mire mi estantería "No soy el típico friki", que vea a mis padres, que moleste a Lucía o que me pelee con Blanca. A veces hasta incluso pienso en si será la última vez que salga a la calle.

Cuando era más pequeña, allá por los ocho, nueve o diez años, mamá tuvo una mala época. A decir verdad no podría explicarlo, porque no era lo suficientemente mayor como para comprenderlo ni lo bastante niña como para querer hacer oídos sordos. Pero así y todo, la poca inocencia que me quedaba, sin saberlo, la empleé en no querer entender nada, en pensar que se solucionaría y en rezar, de aquella entonces, claro.

Especialmente a la tarde, a las dos cuarenta y cinco, que era a la hora que salía -ni un minuto más ni uno menos-, mamá estaba en los peores momentos del día. A veces ni siquiera me decía adiós, porque estaba dormida. Y yo, sin dejar que me viese nadie, me acercaba a ella y la besaba en la mejilla. Incluso recuerdos muchos "Te quieros" a punto de llorar. Supongo que si me pasase ahora sería una tremenda tontería.. pero yo no quería perder a mi mamá.

El primer año, o quizás los dos primeros, deseé un móvil solamente porque los demás tenían. Más tarde, en cambio, lo quería porque sentía la terrible necesidad de estar ligada de alguna manera a mi casa. Por recados, por avisos, por emergencias… Yo iba a clase por la tarde solo porque era obligado, pero lo que quería era quedarme en casa, vigilando a mi mamá. Sí, una absoluta tontería.. no tengo remedio.

Supongo que, como todos los niños, tenía miedo de que pudiera suceder algo. Sobre todo, más que otra cosa, tenía miedo de no haberme despedido bien en el hipotético caso de que pasara cualquier cosa. Por eso siempre procuraba susurrar un "Te quiero" antes de salir de casa. Cuando terminaban las clases yo miraba mi móvil, y deseaba con toda mi alma que no me hubieran llamado, porque eso significaría que todo iba bien. A veces había llamadas perdidas y me daba cosa tener que mirar de quién eran… luego eran tonterías… pero sí recuerdo alguna que otra vez que la llamada era de casa.. y yo corría y llegaba en dos minutos.. y luego me inventaba cualquier historia o directamente hacía que no pasaba nada.

En el 96, o quizás pasó en el 97, en Alicante hubo una riada. Y recuerdo aquel día como si hubiera sido ayer. No por las noticias, ni por los periódicos ni nada de eso.. si no por lo mal que lo pasé. De aquella entonces, Lucía iba al instituto.. y Blanca y yo, al colegio, siempre acompañadas por mamá. El cielo estaba gris oscuro, y se podían ver trocitos de cielo color amarillo. El cerebro actúa de manera extraña, pues siempre que cuento o recuerdo esto, lo asocio con la palabra "lobo".

Recuerdo cuál era mi almuerzo: unas galletas de dinosaurio. Recuerdo que tuvimos que parar en un estanco que había de camino al colegio. Lo recuerdo todo.. o casi todo. Pensaba en Lucía.. pensaba en papá… y tuve miedo. Miraba por la ventana, ya en casa, sana y salva, con mamá y con Blanca. Nunca sabré de verdad lo que les pasó a ninguno de los dos.. pero tampoco quiero saberlo. Llegaron.. el caso es que llegaron.

Cuando mamá nos sorprendió a Blanca y a mí con lo de que papá había tenido un accidente de tráfico creía que me hacía pis encima. Sí, yo era pequeña, ¿y? Pocas han sido las veces que he sufrido por cosas como ésas, pero… por la poca experiencia que tengo, he decidido tomar esta medida: no salir de casa sin fijarme en todo lo que me reodea y en todos los que me rodean. Además de dar un beso siempre antes de salir por la puerta. ¿Quién sabe si volveré? en ese caso, merecen una buena despedida

P.D: A ver si os estirais y poneis un comentario, ¿eh? que llevamos sequía xD

Lágrimas20/06/2005 17:05

No es fácil; lo parece, pero no lo es. Tienes que escuchar todas las perspectivas. Tienes que entenderlas y, sobre todo, no mostrar tus sentimientos. Tienes que aguantarte y morderte la lengua. Tienes que escuchar, pero nunca intervenir. Tienes que asentir, poner cara de póker y luego olvidarlo. Pero eso es solo si te lo cuentan a ti. Si es una discusión que escuchas porque sí… es peor. Tienes que luchar contra el deseo del llanto indeterminado. Tienes que hacerte la dura y no pensar en lo que se está diciendo. Tienes que parecer normal; ni triste, ni enfadada ni nada que se le asemeje. No puedes decir "¡Sí, ahí estamos!" a la persona que piensa lo mismo que tú.. porque en teoría tú eres neutral.

Se da por sobreentendido que tú no piensas ni tienes ideas propias. Se cree que pasas, o que no te interesa. Y cuando alguien te defiende, no puedes decirle luego "Muchísimas gracias", porque en teoría eres neutral. Lo más jodido viene cuando tu reputación está en juego en el mismo momento en que estás ejerciendo de neutral. Cuando dejas de ser un comodín, un juez… y empiezas a estar en el ajo. Porque entonces nadie está de tu parte… eres tú contra el mundo; y llevas las de perder.

No tienes excusa, o al menos es lo que se piensa de ti. Pero sí que la hay, y para el ser neutral es la mejor. Alguien que es neutral, puede serlo por varias razones… la mía es por miedo. No me gusta que me griten, ni que se peleen conmigo, porque siempre acabo llorando. Me siento inferior, y si me gritan, muchísimo más. No soporto que nadie me soporte… tengo miedo de las reacciones de la gente. Y sí, es triste o malo o patético o lo que quieras… pero es cierto. Tengo miedo de lo que pueda suceder, así que no muestro mis pensamientos al mundo… por miedo a ser ofendida o humillada o algo así..

Pero hay veces que me gustaría poder ser yo la que grita… la que chilla y dice cosas sin pensar, la que no se lo piensa dos veces antes de responder. Ésa, la que no sale nunca y reprimo siempre. He aprendido a contenerme, a cerrar mi boca, inhibirme a mí misma, en cuanto oigo ciertas palabras. Es como un radar… no para nunca. Siempre en constante movimiento, esperando para poner en marcha el mecanismo que hace que yo me convierta en un ser neutral. No me gusta decir que lo soy… ni tampoco por qué lo soy. Pero hay veces, como ésta, que necesito refugiarme en un rincón. Escribir en un papelito mis más profundos sentimientos y romperlos, para dejar que se pudran en ese lugar oscuro y lúgubre de mi corazón.

Personal15/06/2005 02:26

Nunca he sido una niña ordenada. A decir verdad, que yo recuerde, siempre he vivido, como solía decir, y dice, mi madre, en la inmundicia. No me importa no ser pulcra con mis cosas ni tampoco tenerlo todo manga por hombro. Hasta que llega el día en que TENGO que limpiar. Un día como hoy.

O no llego o me paso. ¡Qué dulces son estos segundos en que todo está limpio, ordenado y recogido hasta que recuerdo por qué he tenido que hacerlo! Supongo que son pequeños ataques que disimulo con el cansancio de no salir de mi cuarto en tres, cuatro o cinco horas. Es como un lavado de cara, un nuevo look que tiene la misma duración de vida de un óvulo. Después, poco a poco, lo voy destrozando yo misma sin darme cuenta. La limpieza no es divertida… al menos a mí no me lo parece. Pero lo hago porque lo tengo que hacer.. y lo peor de todo es que, cuando termino y veo mi "obra acabada" me siento orgullosa y satisfecha de ella. Lo odio, pero me encanta.

Acabo de leer el post de Lucía y he llorado. No sé cómo lo hace pero siempre que me cuenta esa historia hace que llore. Hoy, recogiendo, también he llorado. Entre libros, hojas sueltas y cartulinas y trabajos de clase y libretas había un gran sobre marrón… que tenía dentro dos fotos: una de párvulos y otra de sexto. Es decir, cuando empecé y cuando terminé la educación primaria. Me busqué entre todas las personas y me vi igual en las dos. Mirada perdida y sonrisa triste, e incluso casi inexistente.

Miré a los demás y no pude más. ¿Dónde estarán ahora? ¿Qué hay de ellos? Nunca lo sabré. Odio las despedidas… pero si hay algo que odie más que eso, es que acabe mal con una persona con la que siempre me llevado bien. No entiendo por qué a la gente se le sube todo a la cabeza… yo me siento igual que cuando tenía seis años. A lo mejor ese es mi problema: que no he crecido. A lo mejor es que no quiero crecer.

Abril era Abril Lluvioso porque lloraba por todo. Yo, ¿Qué soy?¿Quién soy? No lo sé… puede que ése sea otro de mis problemas… que no sé quién soy.. que no me he encontrado y que soy demasiado caprichosa. Culo veo, culo quiero. Sí, es eso. Todas las personas me parecen maravillosas… todas tienen su historia, sus defectos, sus virtudes, sus anécdotas, su gente, sus tonterías… en cambio yo no tengo nada. Y casi siempre que leo algún post de dichas personas, lloro porque siento que cada vez estoy más lejos de ell@s. Catorce años a mi espalda, pero solo siete de recuerdos. ¿Qué tengo en mi haber? mil cuatrocientos setenta y cinco euros, un móvil anticuado, mis mangas y mi DNI. ¿Qué tengo que decir? que soy una niñata hipócrita… una egoísta y una llorona. Además de víctima.

Este viernes me dan las notas.. no sé si me quedará física y química. Si no me queda, bien. Si me queda… lloraré. Aunque no sea públicamente, aunque me haga la dura, aunque a lo mejor la misma noche que me entere, no llore. Mis llantos son matemáticos. Sé cuándo van a suceder y cuánto van a durar. Y si intento retrasarlos, no funcionará. Tarde o temprano explotaré y será mil veces peor. Si a partir de hoy me preguntáis "¿Cómo estás?" y os digo "Bien" o "Bueno…", sabed que no estoy bien.. pero no insistáis.

Estudios, Valencià9/06/2005 19:54

Avui em sent bé. No sé per qué, pero em sent bé. Sí, segur que és perquè ja he acabat els examens. I que en menys d’una setmana ja tindré les notes i no tindré que tornar a l’institut fins a setembre. Avui molta gent va dir que no tornarà més a l’institut… perquè es van de viatje, perquè, ara que ha acabat tot, no volen anar a classe.. Molts nens es van despedir de casacuna de nosaltres i algunes de les xiques també ho van fer…

Estic bé; no molt bé, però bé, simplement. Ara mateix, si volguera, podria jugar als Sims a l’ordinador de la Lucia (en realitat, l’ordinador no ho va comprar ella, però el meu pare va dir que era per ella, pels seus treballs per a clase i per a que puguera portar-ho tot a qualsevol lloc). Sí, si volguera… però el que realment vull és anar-me’n al llit i respirar tranquila, somrient de veritat, sense fingir, per una vegada en tot el curs.

Estic segura de que demà tot aquest que tinc ara s’esfumarà. Inclús aquesta ramalada valenciana que m’ha vingut avui. Si se’n va… se’n va anar. Si no, doncs no, no se’n va anar. Jo seguiré ací, com sempre, esperant als pròxims sentiments que s’aproparan al meu cor i la meva ànima.

Per cert… si algú de vosaltres es preguntà per què dimonis estic fent un post en valencià… doncs, perdoneu, no hi ha cap raó.. simplement tenia ganes ^^U. Ah, i perdoneu també pel nivell de valencià que tinc… es penós, però és el que tinc.. i fins al any que vé, no ho podré millorar.

Personal7/06/2005 16:17

Y sentarme a esperar al tiempo. Sentarme y, poco a poco, ir marchitándome con la rosa que débilmente sostengo en mi mano. Volverme pequeñita, frágil, indefensa y no tener lugar en este mundo para esconderme. Y volverme más fea con los minutos y las horas y los días y los años… y estar pálida y demacrada y parecer un trocito de estrella recién sacado de este mantito oscuro que es el universo. Seleccionar un deseo de todos aquellos que brotan en el espacio, danzando no siempre alegres, y dejarme llevar por la imaginación. Soñar que algún día seré capaz de volar y de fundirme con el cielo, y ser uno, y ambos ser homogéneos… y demostrar al eterno infinito que existe una pena mayor que jamás ningún hombre ha visto ni sentido. Y apretar hasta que se vuelva un fresco céfiro, hecho de motitas del tiempo que vivimos, estamos viviendo y viviremos.

Y dejar morir a mi persona cada día un poco más, hasta completar este fatuo ciclo de renovación de almas. Y tener el gusto de poder saborear este dulce néctar almibarado paseando por mi garganta hasta llegar a su destino. Y tener la libertad de llorar, y gritar, y chillar y explotar, aunque sea, sin nadie que me compadezca por mi sufrimiento. Y morir esperando el día en que consiga mi nirvana, mi mayor triunfo, mi cúspide interior, mi deseo: encontrar la libertad. Y descubrir, no sin sorpresa, que precisamente resulta paradójico a su manera. Que muera el mismo día que lo encuentre, buscando algo que no encontraré a más que muera. Y sí, en el fondo, en mi alma hecha pedacitos, sonreiré porque por una vez habré alcanzado mi plena voluntad. Que, aunque austera al final, resistió pese a calamidades insospechadas.

Porque no hay más remedio que encontrar la manera de ver el camino hacia lo que se desea. Porque sí, ése es el camino. Mi camino.