“La derminación que le debo al dolor”
Hoy, al escuchar esta canción, me han venido miles de millones de recuerdos. La ventana, el mediodía, mirar el reloj, el mp3, ese CD, la calle, el bulevar, la gente, los pájaros, el calor, mi sonrisa, mi música, mi mundo. Estaba de vuelta al pasado.
Y hoy, al escuchar esa canción, me prometí a mí misma tener un larguísimo verano. Un verano inolvidable. Un verano como a mí me gusta. Un verano de verdad. De esos que luego recuerdas gratamente. Un verano de la leche. Sí, eso es lo que quiero.
Y para ello, tengo que entrenarme para el sprint final… Será muy duro, y lo sé. Pero me consuela saber que ya llevo dos trimestres aguantando… y que si pude el año pasado creyendo en falsas esperanzas, también puedo este año. Solo es cuestión de mentalizarse. SEGURO que soy capaz.


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