Voy a hacerlo.Voy a salir.Temblorosa, acerco mi mano al pomo de la puerta.Giro hacia la derecha.Está duro.Abro y hace ruido.Aquel ruido que tanto odio y me recuerda a esos días fatídicos.Respiro fuerte, cierro los ojos y doy un paso hacia delante.«Clonck!». Es la puerta, se ha cerrado.Estoy fuera.Y no soy libre, aunque así la frase lo parezca.Tuerzo mi cabeza hacia la derecha y veo la calle.Tintado ya el paisaje urbano de aquel color azul que me recuerda la hora en la que estoy y la razón por la que estoy de pie.Echo a andar.Ando, ando, ando. Y no miro hacia atrás. Por el rabillo del ojo veo gente igual que yo, en mi misma situación. Pero no, ellos no son exactamente igual que yo.
Sumida en mis pensamientos no me doy cuenta de que acabo de llegar. Se oyen voces. Son tantas que no las distingues entre sí. Gritos de alegría y de emoción. Los oigo todos, pero ellos no oyen el mío. Es mi grito de decepción y de terror. Están sordos. Jamás me escucharían. Voy abriéndome pasos entre la multitud, hasta que llego a los pequeños escalones. Hay que subirlos, debo subirlos, pero no quiero subirlos. Intento buscar alguna cara conocida que me vea desde la lejanía. A la que poder acceder en caso de derrumbamiento. Pero no la encuentro. No, no es que no la encuentre, es que no hay. Cierro de nuevo los ojos y respiro más fuerte. Echo el aire con cara de agobio. Y me miran algunos grupos de mi alrededor. No me gusta que me miren de ese modo. Pero tengo que ignorarlos.Tengo que subir los escalones, así que voy a hacerlo.El tembleque se apodera de nuevo de mi ser. Esta vez se centra en mis piernas. Dichoso miedo, me siento como de gelatina. Voy a subir. Sí, voy a hacerlo.
¿Qué? ¡Todo ha cambiado! ¿Dónde estoy? Apenas veo. Se oyen pasos lentos y fuertes. Se me acercan. Mierda, ya sé dónde estoy. Me acerco a la pequeña luz tenue que sale de los focos. Y entonces lo veo. Una raya horizontal grande de luz me corrobora mi pensamiento. Estoy aquí. Otra vez. Y no me acordaba de cómo era este sentimiento. Después de tres meses todo se olvida. En fin, había que hacerlo. Tarde o temprano. Quisiera o no quisiera. Una voz parecida a la mía se oye desde la oscuridad. «Sales en 5 minutos», me dice. Otra vez el maldito tembleque. Respiro fuerte. Muy fuerte. Y cierro los ojos. Me acabo de dar cuenta, estoy sudando de terror y nervios. ¿Cómo voy a salir ahí? No tengo nada preparado… Ya no tengo práctica en esto. Dios, ¡qué horror! Agudizo mi oido y alcanzo murmuros apenas audibles. Parecen estar ansiosos. O simplemente entretenidos con otras cosas. «Y aquí tenemos a Ángela Soto», dice una voz varonil desde detrás de la gran tela roja. Está bien, ya me toca. Es la hora. Venga, yo puedo. yo puedo. Y entonces, aún cuando estoy murmurando con los ojos cerrados para mí misma, se me abre el telón. Puedo saberlo porque noto los calientes focos en mi rostro.Poco a poco y con mucho nervio, abro los ojos. Todos sentados, como esperaba. Mirándome. Atónitos. De pronto me doy cuenta de la postura más ridícula que tengo. Es horrible. Aún no sé ni cómo no se han empezado a reir de mí. Como hacen siempre. Me yergo. Y aparento indiferencia. Muy típico de mí. Y ni siquiera sé por qué lo hago. Pero lo hago. «Ángela.Ángela.Eh, Ángela!»
De pronto me doy cuenta. Todo se vuelve negro. Como un remolino. Y después se corta, como en una película. Me miro las manos. Detrás está el edredón de cuadros. Y a la derecha está Blanca. ¿Blanca? ¿Es ésa ella, Blanca? ¡Ah, pues sí! Maldita miopía. Apenas veo. Giro la cabeza hacia la izquierda y veo, un poco borrosas, mis gafas en la estantería. Las alcanzo y me las pongo. Parpadeo un par de veces y vuelvo a donde estaba Blanca. Pero ya no está. Vendría sólo a despertarme. «Mierda, todo fue un sueño..», digo casi sin darme cuenta de que hablo sola. Bajo las escaleras de la litera y apago el ventilador.Voy a salir ya. Pero paro. Miro mi reflejo en el espejo. Pero no soy yo. Es como una deformación de mí misma. No soy fea, soy distinta a como era antes. Me acerco y toco el espejo.Mamá llama a Lucía. Joder, ¡qué susto! Vuelvo al espejo. ¡Eh! ¡Soy yo otra vez! La misma de siempre. ¿Qué demonios fue lo de antes?
Me voy al baño y veo a Lucía, con maquillaje en ambas manos. Me mira sonriente, como la chica que explicaba el juego de Battle Royale en la película. ¿Acaso es esto una película? No, no lo es. No sé por qué lo sé, pero lo sé. Señala el taburete y yo me siento en él. Estoy frente al espejo. Soy yo. No hay ninguna deformación de mí, como antes. ¿O sí? Lucía me está maquillando. Para parecer otra. Aunque yo sé que no soy otra. Pero quizá el resultado sea tan bueno que la gente lo piense así. Blanca llega de pronto y me coge de la mano.Me da ropa. Pero no es mi ropa, ni la suya, ni la de nadie de mi familia. ¿Quiénes son estas personas? No son mi familia de verdad. Son como de mentira, de plástico. Como si fuesen actrices que interpretan a mi familia. A todo esto. ¿Dónde está Papá? En menos tiempo del que creía ya estoy vestida y maquillada. Dios, me parezco a ellas. Soy como una copia. Soy como de mentira, de plástico. Como si fuese una actriz que interpreta a una de ellas. A todo esto. ¿Dónde estoy yo?
Status: Preparada para salir a actuar


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